El estado de alerta y preocupación que genera la ansiedad puede provocar insomnio. Por otro lado, el insomnio puede provocar ansiedad al pensar en las consecuencias que trae el hecho de no dormir o dormir poco tiempo.
La inyección de cortisona sin supervisión médica y en cantidades inadecuadas, puede provocar efectos secundarios como daños en los huesos, nervios, cartílagos y articulaciones.