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Acumular agua o humedad en el oído puede producir una infección llamada oído de nadador, la que puede manifestarse con dolor, inflamación, enrojecimiento y otros síntomas.
Nuestros oídos son tan importantes en la vida, que podríamos considerarlos un superhéroe.
Nos dan el súper poder de escuchar, entender el mundo y relacionarnos con nuestros seres queridos.
Pero como todo superhéroe, también tiene un archienemigo: el agua.
Acumular agua en el oído puede propiciar la proliferación de bacterias y generar una infección llamada oído de nadador, la que puede causar dolor, inflamación y otros síntomas.
¿Oído de nadador? También llamada otitis externa aguda, es una infección que se produce en el conducto externo del oído.
A grandes rasgos, se produce porque la defensa natural de esta zona se debilita.

¿Sabías que el cerumen tiene funciones protectoras en el oído?
Así es. El cerumen no es suciedad como comúnmente se cree. El cerumen es fundamental para proteger los oídos de bacterias y suciedad, entre otros.
En consecuencia, acumular agua en el oído o la limpieza excesiva de esta secreción puede debilitar esta barrera natural.
Además, la infección de oído de nadador puede ser causada por heridas en el conducto auditivo, producto de rasguños.
También, por reacciones alérgicas a joyas o químicos, o por afecciones crónicas en la piel del oído, como psoriasis o eccema.
El oído de nadador puede presentar síntomas que se agravan a medida que la infección progresa. Entre ellos se encuentran, por ejemplo:

¿Cómo prevenir el oído de nadador?
De manera general, el oído de nadador se puede prevenir cuidándose de las causas:

Otisec evapora el exceso de agua del conducto auditivo externo.


